sábado, 14 de junio de 2014

¿Qué es la Cabalá?


 
 

La sabiduría de la Cabalá es una herramienta científica para estudiar el mundo espiritual. Para explorar nuestro mundo nos valemos de las ciencias naturales tales como la física, la química y la biología. Pero las ciencias naturales sólo estudian el mundo físico que percibimos con nuestros cinco sentidos. Para comprender completamente el mundo en el cual vivimos necesitamos una herramienta de investigación que pueda explorar la esfera oculta: aquélla que nuestros sentidos no pueden percibir. Esta herramienta es la sabiduría de la Cabalá.

De acuerdo con la sabiduría de la Cabalá la realidad consiste de dos fuerzas o cualidades: el deseo de recibir y el deseo de otorgar o de dar. Ya que el deseo de otorgar desea dar, crea un deseo de recibir. De ahí que su nombre más comúnmente usado sea "el Creador". Por lo tanto la creación entera, incluyéndonos nosotros, implica las manifestaciones de ese deseo de recibir.

Utilizando la Cabalá podemos trabajar con las fuerzas fundamentales de la realidad (recepción y otorgamiento) en beneficio propio. No sólo nos enseña el diseño de la creación, sino cómo podemos volvernos diseñadores, tan omnipotentes y omniscientes como el Diseñador original de la realidad.


¿Qué es lo que enseñan los libros de Cabalá?

Los libros de Cabalá enseñan la estructura de los mundos espirituales, y cómo cada uno de nosotros puede alcanzarlos. Un libro de Cabalá puede ser comparado con una guía turística. Si uno desea viajar a una ciudad nueva probablemente quiera usar una guía turística que le indique cuáles son los mejores lugares para visitar, las mejores tiendas de café, los mejores clubes, y adónde no quisiéramos ir debido a que no nos gustará lo que allí encontraremos.

De forma similar los libros de Cabalá nos dicen cómo están construidos los mundos espirituales, cuáles "lugares" son más divertidos, y cuáles no lo son. Claro que éstos no son lugares físicos, sino estados espirituales que cualquier cabalista experimenta.

Otra cosa que los libros de Cabalá nos indican es cómo encontrar la realidad espiritual. Si queremos ir a algún lado en este mundo, necesitamos un mapa a ese lugar y una guía turística para estudiar al lugar en sí. En la espiritualidad los libros de Cabalá nos harán todo el trabajo: nos muestran dónde está el mundo espiritual, nos conducen hasta allí, y nos muestra el entorno.


Estudiar y conectarse con el Superior

Un día que no estudias por lo menos una hora, es un día perdido que no pertenece a la espiritualidad. Para estar conectados a la espiritualidad, a la Divinidad, hay que escuchar todas las mañanas por lo menos la última parte de la lección, y en la noche la primera hora. El día que no estudias por lo menos una hora lo puedes borrar de tu vida, ya no pertenece a la espiritualidad y no hay en él ningún beneficio.


Disfrutar de la rapidez en la que cambian las situaciones

Disfrutar por que los estados que pasamos van cambiando más y más rápido.

El placer de la situación en sí no tiene sentido, ese es un placer egoísta, Klipá (cascara). El placer correcto es por el cambio de los estados, por el favorable cambio respecto a la velocidad en la que los estados cambian. Cuanto más rápido cambia el estado en el que nos encontramos, más debe aumentar nuestro placer.



El castigo más grande de este mundo es olvidarse que el Creador es el origen de todo.

Trata de conectar toda carencia que tienes a la Fuerza Superior. Eso es todo. Pero trata con toda tu fuerza pide, demanda, se fastidioso, descubre cuál es tu deseo exacto y pídelo al Creador. Si conectas todos los estados y los deseos en una forma correcta al Creador, no tendrás ningún problema. El problema es que uno se olvida del Creador, entonces no te olvides y fastídialo todo el tiempo.
 
Referencia: Kabalah Center web page

Bendiciones del Creador,
 
Sylvia
 

martes, 1 de abril de 2014

Juno y el Jardinero: un cuento angelical para reflexionar

En un reino lejano existió hace algún tiempo una bella flor. Su nombre: Juno. Era inquieta como todas las demás pero única. Un buen día, Dios encontró un jardinero para que la cuidara. Y ella feliz aceptó ser consentida. También asignó a algunos ángeles y arcángeles para que custodiaran esta relación.

El Jardinero tenía otro oficio, pero sin darse cuenta asumió con alegría su nueva función. Solo se requería que estuviera pendiente de ella, que le brindara el agua suficiente para mantenerla hidratada, que la moviera del sol si estaba muy fuerte y la protegiera del frío en la noche. No era gran cosa lo que tenía que hacer y él estaba motivado. Los ángeles celebraban este encuentro.

Poco a poco, el Jardinero se fue encariñando con la flor y ella con él. Le hablaba, le cantaba y hasta le bailaba. Ella mientras, disfrutaba con su ternura y gracia.  El amor comenzó a surgir. Solo que tenía un gran matiz de apego, lo que no lo hacía tan incondicional para inicialmente ser amor verdadero.

Algunas personas que pasaban por el lugar saludaban a Juno y ella contestaba con una sonrisa. Al Jardinero no le gustaba eso, se sentía celoso, sentía que ella le pertenecía y le reclamaba constantemente a Juno. De ser tierno, cualidad que a la flor le encantaba, pasó a ser enojón y hasta grosero. Muchas peleas se entablaron y muy seguidas en tiempo. Los ángeles observaban y oraban por ellos.

Él no se daba cuenta, pero a ninguno de los dos le hacía bien esta actitud. Cuando el Jardinero se disgustaba, descuidaba a la flor. No había agua ni palabras bonitas. Ella en silencio esperaba. Entendía que el que se enoja tiene doble trabajo: enojarse y contentarse solo.

Pero a este Jardinero, al que ella ya había aprendido a amar, le costaba recuperar su paz. A Juno, que le encantaban las historias de mitología griega (ella misma tenía nombre de diosa, pero romana), el Jardinero le recordaba al mismísimo Poseidón, el temible y caprichoso dios del mar, que hacía temblar la tierra y armaba tormentas en los océanos cuando se molestaba.

El conflicto y los roces continuaban pero como todos, Juno y el Jardinero contaban desde el cielo con mucha asistencia. Un grupo de ángeles contemplaba la escena completa desde una perspectiva elevada y una mañana la situación se complicó. El Jardinero abandonó a Juno; se enfureció tanto con ella, que no le importó descuidarla y echarla a un lado. La comunicación se cortó, la relación se quebró.

Los ángeles querían ayudar, veían a Juno llorar y marchitarse por dentro. Ella trataba de estar bien por fuera y continuaba sonriendo. El Jardinero también sufría. Buscaron a Dios y le preguntaron qué podían hacer. El creador les dijo: “confórtenlos y custodien, pero no intervengan a menos que ellos se los pidan. Es su elección y lección. Ambos, Juno y el Jardinero están aprendiendo y despertando en Mi”.

Dios y sus amorosos mensajeros celestiales, guiaron a algunas personas, para que se ocuparan de las aparentes necesidades terrenales de Juno y así, cuando pasaban cerca le ponían agua, le hablaban y entretenían. También velaban porque el Jardinero estuviera bien y a salvo. La comunicación entre ellos seguía interrumpida.

Los días transcurrieron. Entre tanto, Dios iluminaba sus mentes y ponía fe, certeza y amor en cada uno de los corazones de sus hijos amados: Juno y el Jardinero. Los dos eran igual de importantes para Él. Su Plan era perfecto y justo para ellos.

Juno estaba confundida, se sentía mal, no comprendía lo que había sucedido y pensaba que desfallecería sin los mimos del Jardinero; quería volver a verlo y escucharlo.  En sueños, un ángel se le presentó y le recordó que ninguno de los dos era culpable y que no debía poner cargas sobre los hombros del Jardinero. “Respeta su decisión”, le dijo. “Él es tan libre como tu. Agradece todo lo bonito que te brindó mientras te acompañó y bendícelo. Recupera tu alegría y tu color. Tranquila, Dios es tu sustento y no hay amor más grande que el Suyo. Estamos contigo donde quiera que vayas, el amor de Dios es lo único que requieres”.

Llegado el momento, Dios le habló al Jardinero:

“Hijo amado, desatendiste tu tarea. El propósito no era administrar, controlar ni mucho menos celar a Juno. De ella, de ti y de todas mis creaciones, me encargo yo. A nadie descuido, todos están bajo mi protección. A todos los preservo y asisto por igual.

Tu lección es aprender a amar. Con desprendimiento, con libertad, con incondicionalidad. Confundiste el amor con posesión. Juno no es tuya, nadie es dueño de nada. Pero, es en el compartir, interactuar y relacionarse entre ustedes desde el amor, que aprenden a perdonar y regresan a Mi. Ninguno entra al Reino de los Cielos solo.

Las cosas no son como parecen. Te había asignado a Juno, a ella le concierne ser tu canal de aprendizaje. Aunque comparten la situación, ella también tiene su propia lección, distinta pero correspondiente con la tuya. Este evento les está sucediendo a ambos, pero por razones diferentes.

No te condeno ni te juzgo, te amo y para mi eres tan inocente como yo mismo. Tampoco te juzgues, ni lo hagas con Juno. Con ella también he hablado. Los conozco a los dos, los creé a los dos, los amo a los dos.

Siempre te ofrezco la posibilidad de elegir de nuevo, cada día, cada instante tú decides el rumbo de tu vida. Estoy aquí para ayudarte y te envío a diario muchos ángeles para que iluminen tus acciones, todo está a tu favor si lo deseas. Llénate de mi y empieza de nuevo. El ahora es todo lo que hay, es hoy que puedes darle un giro y el desenlace que ansías. Vuelve al amor, esta historia aún no tiene final, lo moldearán tú y Juno. Te amo”.

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Juno y el Jardinero simbolizan, personifican y caracterizan las relaciones interpersonales viciadas por el mundo en el que vivimos. Cualquiera: de pareja, socios, familiares, amigos, compañeros, conocidos, etc.

¿Qué contamina una relación? El control, los celos, la venganza, el resentimiento, el orgullo, la manipulación, el victimismo, la baja estima, el deseo de tener la razón, entre otros. La vida es simple, el ego es complejo y lo enreda todo.

Si el anterior relato resuena con tu propia experiencia de vida, busca las herramientas celestiales y humanas para sanear tus relaciones. En previos artículos, ya he reflexionado sobre la aceptación de las lecciones personales y las ajenas. Ahora, cuando compartimos lecciones con alguien más, gústenos o no, esa persona nos obliga a crecer y nos muestra nuestra capacidad individual de amar y perdonar. Haz tu tarea, bendícelo y sana tus heridas.

Sírvete de mí por favor, Padre.
Bendiciones de Luz,
Sylvia

martes, 31 de diciembre de 2013

Vivir en lo nuevo


Vivir en lo Nuevo requiere un cambio constante, un constante estar alerta, sin rutinas ni arraigos. Toda vez que haces un cambio dentro de lo Nuevo, creces más en estatura. Necesitas paciencia, perseverancia, amor y una profunda comprensión, pero son cualidades con las que estoy dispuesto a ayudarte cuando las requieras. Por lo tanto, pide constantemente.

Vivir en lo Nuevo no es sólo algo de lo que se hable. Requiere acción, un conocimiento consciente de que estás realmente haciendo esto, especialmente para comenzar. Cuando estás aprendiendo a hacer algo nuevo como por ejemplo conducir un automóvil: conoces cada una de sus partes, tienes que pensar constantemente en lo que estás haciendo, cuál es tu próximo movimiento, lo que los demás están haciendo en la calle, si estás haciendo lo correcto. A veces te preguntas si llegarás a dominar el arte. A medida que perseveras y ganas más confianza, descubres que puedes dominarlo con menos y menos errores. Eso es vivir en lo Nuevo.

Cada nueva acción y cada cambio es un esfuerzo, pero a medida que vas audazmente hacia adelante, viendo la alegría de ello, ganando una confianza más importante, aprendiendo de tus errores, decidido a ponerte en marcha y no echarte atrás jamás, llega. Realmente llega. Hijo Mío, y comienzas a comprender su prodigio hasta que logras un dominio (maestría) completo.

por Eileen Caddy

Feliz  Año 2014

Es un 2014 lleno de magia angelical, se activan los siete arcángeles que están en el trono de Dios. Recibe a San Miguel, Jofiel, Chamuel, Gabriel, Rafael, Uriel y Zadquiel en  tu vida y en tu corazón.

Un año místico, de abundancia y transformación, Bienvenidos son ante la luz que reina siempre.
Feliz 2014
Sylvia R.